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19 febrero, 2016 a las 9:50

La conocí un jueves, en aquel salón de clases. La vi pasar por mi lado y de pronto mire su agradable sonrisa, al verla de pronto sentí que el mundo se detenía y en su interior brillaba una luz como una estrella que alumbraba mi oscuridad.

Yo no lo entendía aun, pero aquella alegría guardaba una gran tristeza, no sabía que aquella estrella era completa por fuera, pero vacía por dentro. Porque su corazón estaba en invierno y el huracán de tormento era su alimento.

La conocí un jueves… ella distrajo mi vida, porque hizo saltar mariposas en mi interior, esas mariposas oscuras que le encantan enamorar a jóvenes de aquellas estrellas camufladas que emergen calor pero están frías en el invierno de su corazón.

El día que la conocí, fue una noche de agosto, y nunca olvidare esa agradable sonrisa que hoy recuerdo en mi anochecer y sólo me arrepiento de haberla cortejado, porque un corazón helado no necesita calor, necesita un tiempo para que vuelva a su verano.

Daniel MendzZ